Titular: Alarma en el Sudeste Asiático: aumentan trastornos mentales, enfermedades cardiovasculares y tabaquismo

Fecha: 28 de mayo de 2025
Fuente: Infosalus
Enlace: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-alarma-sudeste-asiatico-aumentan-trastornos-mentales-enfermedades-cardiovasculares-tabaquismo-20250528065954.html

Resumen de la noticia:
Una investigación publicada en The Lancet Public Health revela un aumento significativo de trastornos mentales, enfermedades cardiovasculares, tabaquismo y lesiones en los países de la ASEAN entre 1990 y 2021. El estudio, realizado por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) y la Universidad Nacional de Singapur (NUS), señala que más de 80 millones de personas padecen uno de los 10 trastornos mentales estudiados, con un incremento del 70% respecto a 1990. Los trastornos de ansiedad son los más comunes, afectando especialmente a jóvenes de 15 a 19 años, ancianos y mujeres. Malasia presenta la prevalencia más alta, con un aumento del 13%. Los investigadores advierten que, sin acciones inmediatas, estas condiciones prevenibles empeorarán, aumentando la carga sobre los sistemas de salud.

Análisis general:
El estudio destaca una transición epidemiológica en el Sudeste Asiático, donde las enfermedades no transmisibles, como los trastornos mentales y cardiovasculares, están reemplazando a las infecciosas como principales causas de morbilidad. Factores como el envejecimiento poblacional, el crecimiento económico y cambios en el estilo de vida contribuyen a esta tendencia. La falta de inversión en salud mental y prevención del tabaquismo agrava la situación. Además, la presión sobre los sistemas de salud se intensifica, especialmente en países con recursos limitados. La necesidad de políticas públicas integrales y cooperación regional es urgente para abordar estos desafíos.

Actores implicados:

  • Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME)

  • Universidad Nacional de Singapur (NUS)

  • Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)

  • Gobiernos de Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam

  • Poblaciones vulnerables: jóvenes, ancianos y mujeres

Datos clave:

  • Aumento del 70% en trastornos mentales desde 1990

  • Más de 80 millones de personas afectadas en 2021

  • Prevalencia estandarizada por edad del 12%

  • Malasia con la mayor prevalencia, aumento del 13%

  • Trastornos mentales representan más de una cuarta parte de la carga total de enfermedad en jóvenes de 10 a 19 años

  • Incremento significativo en enfermedades cardiovasculares y tabaquismo

GPTs aplicados y conclusiones extraídas:
Desde una perspectiva epidemiológica, el estudio evidencia una transición en la carga de enfermedad hacia condiciones no transmisibles, impulsada por factores demográficos y socioeconómicos. El envejecimiento de la población y la urbanización acelerada han modificado los patrones de salud, aumentando la prevalencia de enfermedades crónicas y trastornos mentales.

En términos de salud pública, la falta de inversión en prevención y tratamiento de trastornos mentales y enfermedades cardiovasculares ha dejado a los sistemas de salud mal preparados para enfrentar esta creciente carga. La escasa atención a la salud mental, en particular, refleja estigmas persistentes y prioridades políticas inadecuadas.

Desde el ángulo socioeconómico, el crecimiento económico no ha sido acompañado por mejoras proporcionales en los sistemas de salud, especialmente en áreas rurales y entre poblaciones vulnerables. Las desigualdades en el acceso a servicios de salud y la falta de programas de prevención eficaces contribuyen a la agravación de estas condiciones.

Políticamente, la ASEAN enfrenta el desafío de coordinar esfuerzos regionales para abordar estos problemas de salud pública. La cooperación entre países miembros es esencial para compartir recursos, conocimientos y estrategias efectivas.

En resumen, el Sudeste Asiático se encuentra en una encrucijada sanitaria, donde las enfermedades no transmisibles amenazan con revertir décadas de progreso en salud pública. Se requiere una respuesta integral y coordinada que aborde tanto los determinantes sociales de la salud como las necesidades específicas de prevención y tratamiento.